
Tras leer un reportaje sobre la carrera espacial en los años 60 y 70 se que jamás volveremos a La Luna. Es imposible que se repita las circunstancias históricas y sociales que posibilitaron aquella gesta.
La clave del éxito de aquella aventura no estuvo ni en Von Braum ni en los astronautas famosos, como Gagarin, Glenn o Amnstrong, sino en el trabajo descomunal que realizaban la mujeres que en aquella época y por circunstancias de la guerra copaban la industria aeroespacial, tanto en Estados Unidos como en Rusia. Miles y miles de horas extras sin cobrar en un trabajo superminucioso.
Algo inconcebible para un hombre, no solo trabajar sin cobrar, sino sin que le doren la píldora y fanfarronee entre los compañeros, mientras teje un ambiente de intrigas y quejas para ascensos y prebendas.
También al trabajo minucioso es alérgico el hombre, obsérvese los sonados fracasos de un tiempo a esta parte. ¿Tendrá algo que ver que las mujeres hayan abandonado estos puestos de trabajo? La costrucción de una avión, y ni digamos una nave espacial, es un trabajo de bordado preciosista a base de cables y componentes electrónicos. Todavía hoy en día son las mujeres las encargadas del montaje de circuitos electrónicos, aunque los realicen robots, ellas los repasan y corrigen los fallos.
Para el hombre este tipo de trabajos es muy penoso, por circunstancias biológicas. Al intentar hacerlo recibe como una descarga eléctrica de bajo voltaje en los testículos y punta de pene, como resultado el aparato genital masculino se encoje al máximo, pero la corriente continua sobre todo hacia la zona de los brazos y puños, causando una inusitada necesidad de golpear algo. Tod
o esto aunque útil a la hora de enfrentarse a un oso cavernícola es muy desagradable para la vida moderna.

También las mujeres por su constitución física, menos peso y menor densidad muscular y un poco mas de agua en el organismo son mejores astronautas, aun así su presencia es testimonial en los vuelos espaciales.

500 años en el futuro, la tripulación de una pequeña pero intrépida nave espacial de contrabando llamada Serenity viaja por el espacio transportando sin hacer demasiadas preguntas cargamentos peligrosos y personas necesitadas de cierto anonimato. Sin embargo, los días de su tripulación parecen contados cuando una de las pasajeras temporales se revela como el resultado de un experimento genético de la Alianza (Federación Galáctica), que no escatimará medios para hacerse de nuevo con ella.










Para la joven Emily Callaway (Dakota Fanning), sus juegos al escondite con un amigo imaginario que responde al nombre de Charlie se han convertido en cualquier cosa menos en algo tontorrón e inocente. En su lugar, se encuentra en medio de una serie de hechos cada vez más aterradores a los que ni siquiera su padre David es capaz de poner fin. ¿Quién o qué es Charlie?, se pregunta David. ¿Cómo un ser "imaginario" tiene esa clase de poder sobre ella? ¿Quizás es que Charlie no es tan imaginario después de todo, sino una malévola figura de carne y hueso? Robert De Niro interpreta a David Callaway, un afligido padre viudo, mientras que Dakota Fanning da vida a su joven hija Emily, quien esconde un increíble secreto. Cuando empieza la historia, la mujer de Callaway, Alison (Amy Irving) muere repentinamente, con el consiguiente trauma para Emily. Padre e hija se trasladan a la parte norte del estado de Nueva York para alejar a Emily de los recuerdos de su vida en Manhattan al lado de su madre. Muy poco después, entabla amistad con Charlie. Al principio, David ve a Charlie de una manera positiva, pues ayuda a Emily a expresarse, pero una serie de terribles sucesos le llevan a imaginar lo imaginable: Charlie puede ser real de verdad en cuyo caso, debe detenerlo.




Este torero que comenzó su carrera como un diestro normal, se ha visto impelido por amor al dinero a desarrollar su trayectoria mas fuera de las plazas de toros que dentro. En revistas de chismes y televisiones basura.
Esta señora merece no un post sino varios tratados y tesis doctorales. De como una chica de barrio, peluquera de profesión ha devenido en el personaje mas famoso de España. Sin hacer nada, solo siendo ella misma y vendiendo a revistas y televisiones todas sus actividades, bodas, bautizos y funerales.


















