El sistema que esta caducado es la democracia española, y por ende España misma.
A la crisis económica, tenemos que sumar la corrupción generalizada estos días encarnada en el caso Gürtel , Matas y otros que golpean al Partido Popular. Como otras veces lo hiciera al PSOE, a CiU, PNV y hasta los semiextintos Izquierda Unida. Corrupción que seguramente perdura, aunque no tan descarada como la Gürtel, es una corrupción institucionalizada en altos salarios públicos que van a parar en su mayor parte al partido, condonaciones de deudas de bancos, empresas públicas y otras redes clientelares. Que suman una tupida red anquilosada que impide que el país avance hacia el progreso, cuando no retrocede.
A esto hay que sumar la disolución del territorio en la múltiples autonomías separatistas o separadas. O es que alguien duda ya que el País Vasco no va por libre y solo nos une la lengua pendiente de una euskandulación total, mientras que con Cataluña es la lengua no que mas no separa, aparte de las instituciones que ya van por su cuenta, con sentencia contra el Estatut o no.
Que os voy a contar que no sepáis sobre el daño que está haciendo la casta política, ya el tercer problema para los españoles.
Tanto es así que están apareciendo partidos regeneracionistas como hongos, al menos aquí en Cataluña. Mientras en el resto de España, solo Rosa Díaz parece alzar al voz contra la hecatombe que se nos avecina. Aquí ya son cuatro cinco partidos los que aspiran a capitalizar el descontento de la población.
Si primero fue Ciutadans contra el nacionalismo imparable de la casta política, ahora tenemos por el polo opuesto, separatistas a ultranza, Reagrupament y el Partido Laporta, que no se sabe todavía como lo llamara ¿El GIL catalán?
Pero también hay otros como el extraño caso del Dr. Anglada y su PxC, o sea Plataforma por Cataluña. Un partido nacido de la extrema derecha española, afín al franquista Blas Piñar, pero que se nutrirá de los votos tanto de los catalanes mas acerrimos como de la clase trabajadora charnega, en dura competencia con los emigrantes extranjeros.
Y no podemos olvidar el que tal vez sea el vortex de todo esto, el movimiento político, Ombra del Vent (Sombra del Viento). Con esto poético nombre la inefable Montserrat Nebrera pretende redemocratizar tanto a los partidos políticos como al sistema mismo. La Nebrera es catedrática en derecho constitucional, o sea sabe de lo que habla, que esta democracia y esta constitución son una purita pena.
PD: Hay nuevos artículos en el Opiniario ahora rebautizado Crónica
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