Esta mañana mientras dormía, bien podría haber volado por los aires. Menuda se ha liado en la esquina de mi casa, un escape de gas.
Que desastre de país, cuando no es una fuga radioáctiva, de gas. O peta toda la instalación eléctrica, se paran los trenes o se descuageringa todo. El país de la chapuza que tanta gracia nos hace, algún día nos va a dejar con el jiji-jaja de través.
Los servicios públicos privatizados, falsamente privatizados, en realidad son cedidos a amigos y amiguetes de los políticos, como prevendas y concesiones para seguir ordeñando al pueblo. Después los dirigentes de esos servicios, como sus clientes se la repamplifan, solo se dedican a hacer política, pero de la mala, la alta política, mientras solo atiende a las cuentas de resultados. Siempre beneficiosas a base de mal servicio y peor mantenimiento en manos de subcontratas que a sus vez han regalado a algún amigote que tiene un chanchuyo o tinglado similar con cuatro emigrante o no, peor preparados y sin medios para realizar el trabajo convenientemente.




