Me levanto sobre las 6. Bea duerme, pero a las 7 empieza a entrar sol por la ventana y también se despierta. Salimos a las 7:30, gracias que comprobamos que la puerta estaba cerrada antes de dejar la llave en el buzón. También dejamos un donativo de 5 €.
Desayunamos en el Scar e iniciamos la ascensión de Tamarit, pues el camino continua desde la parte alta. Nos espera nuestra primera etapa de mas de 20 kms.Tras descansar de la escalada, reemprendemos la marcha por un tramo de carretera. Bea otra vez por el medio de la calzada. Por suerte pronto llegan los caminos rurales.
A diferencia de Cataluña, que suelen ser de gravilla y hasta asfaltados, en Aragón prefieren los cantos rodados, muchas veces autenticos pedruscos. Imprescidibles unas suelas duras para estas etapas aragonesas.
pero continuamos nuestro penoso periplo. Al mediodia es imposible seguir, así que al avistar un pequeño chaparral, esto es un bosquecillo de encinas, decidimos pasar lo que queda de solana.
Al principio parece muy buena idea, pero con los carrascos hay unas pequeñas plantas que pinchan y acabo acribillado. Montamos la tienda a la sombra, pero es inservible, incluso a la sombra dentro hace un calor insoportable. Además las plantas pinchagudas la atraviesan por el suelo. Se constata que lo de la tienda es un error, decidimos abandonarla.
Tras comer, nos tumbamos en las colchonetas a dormir. Yo duermo una media hora, pero Bea parece que inverna. Me entretengo escuchando la radio y leyendo el libro que compré en Tárrega. En una pausa se me ocurre que se podría aprovechar el plastico de la tienda y la desgarro. Resulta una estupidez ¿para que me ha de servir un trozo de plastico negro?. Con todo la tienda ha quedado destrozada.
Sobre las 4 y media se despierta Bea, y recojiendo todo, reemprendemos la marcha, aunque el sol no ha amainado en absoluto. De sombra en sombra y tiro por que me toca. Para colmo tenemos poca agua, hemos gastado demasiada al comer, pues el pan estaba muy duro. Queda poca y caliente, tenemos que racionarla.
Avistamos un taller en un cruce de carretera, les pedimos agua. Pero tampoco tienen mucha, y como hemos tirado la caliente para que nos llenen la cantimplora, nos quedamos con la misma, aunque fresca. En esta parte lugares apartados el agua del grifo no se puede beber, es la misma que usan para el riego.
Hay varias casas, pero o están abandonadas o con perros, por lo que no nos atrevemos a pedir agua. En una de nuestras paradas a la sombra, se nos acerca una furgoneta, viena a comprobar que no somos ladrones, que tanto abundan hoy en día en los campos españoles. Se llevan de todo, desde los frutos, hasta las cañerias y desde luego las bombas de agua y los paneles solares. Le pedimos agua, y amablemente va a buscarla a una casa cercana. Nos trae toda una botella de agua fresca.
Continuamos con mas buen animo. A los pocos kilometros nos encontramos un pequeño arroyo que baja por el camino, seguimos el rastro del agua, se trata de un escape de un ribazo en un campo de maiz.
Aprovechamos para refrescarnos, nos echamos agua encima y mojamos los gorros y nos ponemos las camisetas mojadas. Aparece el campesino a reparar la rotura, hablamos con él de algunas anecdotas del camino, de como ha llevado a veces a algún peregrino en el coche.
Continuamos la marcha hasta un gran canal, esta vez el Cataluña-Aragón. Estos canales son autenticos rios, pero sus aguas circulan muy rapidas entre paredes de hormigón. Si te caes ahí sería difícil salir. Al poco pasa una furgoneta, y un señor para para ofrecernos agua. Lo que aceptamos encantados.
Justo antes de empezar el Camino, estaba leyendo (todavía no lo he acabado) el libro El Secreto, que habla de la posibilidad de que el universo al ser un pensamiento que depende de un observador con infinitas posibilidades cuánticas, puede ser manipulado, conjurado, para que se ponga de nuestra parte con solo desearlo. Es desear una cosa y las infinitas posibilidades que existen se pueden poner de nuestra parte, o también un pensamiento negativo puede causarnos un gran mal. Casos como este del agua, parece dar a la razón a la autora del libro y documental (podeis encontrarlo en Youtube).
Una última parada para tomar una aspirina, me empieza a doler la cabeza a causa del sol, también tengo molestias en la gargante, temo haber cojido una infección. Me doy otra dosis de vaselina en los pies.
Al poco vemos el castillo de Monzón a lo lejos, justo al atardecer para poder una magnifica foto de puesta del sol tras sus murallas. Esto nos anima en nuestra cansada marcha.
Nos adentramos en Monzón cuando ya es de noche, preguntando por el ayuntamiento, unos nos mandan para arriba y otros para abajo. Parece que en realidad no nos entendían y pensaban que unos turistas solo pueden preguntar por el castillo. Por fin unos niños nos encarrilan en la dirección correcta. Son muy preguntones, pero les respondemos con paciencia y amabilidad a fin de crear vocaciones camineras.
El ayuntamiento está cerrado, pero entrando en la policia local nos informan de que no habiendo albergue, sin embargo hay varias pensiones y hoteles. Dos cerca de la estación. A donde nos dirigimos.
Conseguimos una habitación en el hostal Venecia, 38 euros, aunque luego nos cobraron 35.
Tras dejar las cosas bajamos a comer. Hacemos amistad con el camarero, el Pablo. La gente es muy amable con los peregrinos....en general.
Estamos supercansados, así que tras la cena nos retiramos a dormir. Nada mas levantarme de la mesa, noto un dolor horrible entre las ingles, los calzoncillos que compre en los chinos me han provocado una rozadura tremenda. Nuestra intención es permanecer en Monzon, toda la mañana del día siguiente. Para hacer compras, visitar la ciudad y sobre todo el famoso castillo.



































