
Había oído que el famoso latín lover del cine mudo había muerto joven, causando numerosos suicidios entre sus seguidoras. Pero en un entrevista antigua y repuesta en la televisión al director de cine mejicano, Indio Fernández, amigo personal del astro del celuloide, claramente ha dicho que fue, envenenado, asesinado.
Según él, por motivos racistas, pues Valentino era latino y eso en los años 20 en los Estados Unidos del Ku Kus Klan, era muy peligroso. Y si además se llevaba a todas gringas de calle. Debía de sentar mal a mucha gente. Tampoco es probable que la policía se interesase mucho por el asunto.
Claro este es el testimonio de Indio Fernández, muy concienciado con la lucha antiracista, que seguramente padeció en carne propia.
Hay otros muchos sospechosos, desde alguna mujer despechada, hasta más de un marido celoso.
Pero yo por mi parte voy a lanzar otra hipótesis por si hay algún interesado en escribir la novela. Fue asesinado por los hombres de Edison.
Edisón, aparte de inventar la bombilla, el fonógrafo y otras andróminas, era un empresario sin escrúpulos, la mayoría de sus inventos eran de sus empleados, aunque el no dudaba en apropiarse el mérito.
Uno de estos inventos era un precursor del cine, que le valió el monopolio de este invento. Monopolio que mantenía a sangre y pólvora. Esta fue la causa porque muchos cineastas tuvieron que irse a California a Hollywood, huyendo de los pistoleros de Edison.
Cuando Valentino llego a Nueva York procedente de el exitoso Hollywood, que duda cabe que los secuaces de Edison se la tenían jurada.




