martes, 18 de agosto de 2009

Olimpiadas, la fiesta del clasismo y el racismo

Ya cuando Alejandro Magno se negó a competir en las antiguas olimpiadas porque sus contrincantes no serían príncipes como él, (Este Alejando iba de guay pero era un hijoputa de cuidado), marcaba la pauta de lo que son estas competiciones deportivas.
Lo estamos viendo en la actualidad, donde todos las pruebas de fuerza las gana la raza negra poniendo en evidencia su superioridad física. Aunque estos negros no son unos negros cualquiera, son descendientes de antiguos esclavos, personas que han sufrido una selección genética brutal, desde la travesía en los barcos negreros donde solo sobrevivían los mas fuertes, hasta el cruce que hacían sus amos blancos para conseguir trabajadores fuertes y resistentes. Los nietos de aquellos esclavos copan los podios atléticos.
Pero no todos, allí donde el deporte precisa de unas infraestructuras complejas y caras, véase natación, deportes de equipo, hípica, esquí...etc. Son los blancos de países ricos los que triunfan.
Recordemos la anécdota de cuando Hitler se negó a
darle la mano Jessie Owen cuando gano todas las pruebas en la olimpiadas de Berlín 36, donde tom
o buena nota de lo que había pasado, el resultado el Programa Lebensborn.

El emparejamiento de individuos seleccionados de raza aria para mejora la ídem.
Resulta chocante que esta fiesta de hermandad de los pueblos y la personas sea precisamente todo lo contrario de lo que predica.
Como barcelonés y sufridor en casa de uno de estos "eventos", no puedo dejar de señalar también los feos intereses especulativos y de negocios turbios, e incluso política barruera como en el caso catalán en su eterna pugna contra España. El resultado está a la vista, una ciudad destrozada, una especulación inmobiliaria aberrante y lo que fue peor la desarticulación de la nación que supuso llevar primero el AVE a Sevilla que a Barcelona y Francia tal como aconsejaba todo sentido común.

1 comentario:

  1. Buenas tardes, terrestre o terrícola comentarista audaz.
    Formidable fotografía la de Óscar Pérez. Ayer estuve un rato pensando si su muerte habrá sido dulce o dolorosa, si habrá sido de no enterarse o de sufrir un montón. Fue una auténtica putada que el tiempo empeorase.
    Excelente su repaso a los blogs de la competencia. Hay gente de calidad escribiendo por ahí, no me cabe la menor duda.
    Buen artículo: "Olimpiadas, la fiesta del clasismo y el racismo" Pues el AVE se eterniza en su llegada a Murcia, no se ponen de acuerdo por dónde tiene que ir.
    ¡Abrazos!

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