La llamada Fiesta Nacional ha llegado a lo mas bajo. Salvaje tortura de un pobre animal para regodeo de turistas y señoritos millonarios. Pero que duda cabe que el toreo es una tradición cultural antiquísima que se remonta a la noche de los tiempos. Cal recuperar la tradición en sus mas antiguas y genuinas raíces. Propongo devolver a la tauromaquia sus orígenes divinos y sagrados. Una reforma radical.

La recuperación del culto a Mitra.
Las corridas pasarían de ser expectáculo, a ser ceremonias religiosas. Los adeptos, hombres y mujeres desnudos, se reunirían en un coso-templo, donde se soltaría un solo toro. Tras unos ritos de purificación los neófitos saltarían al ruedo, con o sin capotes, donde realizarían sus cintas del arte.

A una hora señalada, al crepúsculo, el sacerdote mayor daría muerte al toro. Que sería despellejado y asado junto con los "toreros2 que este hubiera matado.
Carne de toro y humana serían cocinadas conjuntamente y consumidas en un suntuoso ágape por el resto de los discípulos supervivientes. Que acabarían la velada en una orgía ceremonial.

