miércoles, 23 de septiembre de 2009

La evolución

En estos días de conferencias internacionales sobre el cambio climático se pone de relieve otra vez la contradicción del Ser Humano con la Naturaleza. La tecnología se va a cargar el planeta de bien seguro. Pero primero se cargará a los hombres tal como los conocemos, o ya se los cargo.
Muy poco tiene que ver el hombre de hoy con los cavernícolas de la noche de los tiempos, por lo menos a nivel mental. Pudiéramos creer que somos mas listos porque sabemos mas cosas, pero esto es engañoso. Hemos dejado atrás otras nociones mas valiosas, en realidad hemos perdido nuestra entidad esencial.
Del hombre nómada y libre, cazador y recolector que vagaba por el planeta, ya sufrimos nuestra primera degradación cuando se invento la agricultura y con ella las sociedades de castas y la esclavitud. Aumentamos de número, pero a que precio, miles de esclavos sosteniendo a los propietarios de las tierras
En la siguiente fase de nuestra evolución tecnológica, la revolución industrial, la degradación humana llego a extremos insostenibles que propiciaron grandes revoluciones sangrientas. Desde la revolución de 1789 en Francia hasta las comunistas de Rusia y China, y sobre todo la mas sangrienta de todas, los nazis. No olvidemos que el fascismo es una forma de socialismo.
Hoy en día estamos en un nivel tecnológico superior caracterizado por el consumo masivo de energía que nos está llevando a la desestabilización del clima. Pero no solo del clima, también de nuestra mente.
Aparentemente estamos mejor que nunca. Yo mismo y miles mas estaríamos muertos si no fuera por los avances tecnológicos. No vamos a negar que la tecnología salva y prolonga la vida. ¿Pero es la inevitable muerte, lo único importante? Y lo que es mas perturbador todavía ¿Estamos realmente vivos?
Por ejemplo, encendemos una bombilla y tenemos luz al instante. Pero con la invención de Edison se perdió parte de la magia de la noche y el día. Ya daba igual que el Sol saliera o Apolo se quedara dormido. Se ha perdido toda referencia natural y no creo que la mente este preparada para una cosa así.
Esto es especialmente grave con la invención de Internet, ahora mismo aquí tecleando, mis dedos y mi cerebro se fusionan con el portátil confiriéndome un aspecto monstruoso, mitad máquina, mitad carne. Pero con todo lo que mas me preocupa es la cantidad de ondas radioléctricas que me están circundando, atraviesan mi cuerpo e interactúan con mis neuronas causándoles una profunda irritación.
Se que debería de huir, esconderme en una montaña o entre alguna tribu salvaje del Amazonas, pero si hiciera eso, estaría muerto en tres meses. No me queda mas remedio que seguir enchufado a Matrix.

2 comentarios:

  1. Uyyy..uy....Jesús....¡cómo está el patio!!...¿será el otoño que te está afectando en demasía???...
    Espero que sea eso, y si no, pues nada, a seguir enchufados al Matrix, que por lo visto somos unos cuantos...:-D

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  2. No hay escapatoria, si usted pide asilo en una tribu amazónica, que no se lo negarán porque es gente cordial y hospitalaria, se encontrará de pronto con que les invaden los que arrasan los bosques para construir de todo. No le habrá dado tiempo a acostumbrarse al taparrabos cuando se verá obligado a liar el petate y buscar nuevos horizontes. Así es la vida, flujos migratorios, exodos permanentes, huídas desesperadas...
    ¡No desespere, Don Jesús, la vida es bella hasta con ordenador!

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