
Si en ateriores posts hablamos de Edgar Cayce, un autentico profeta de nuestros días, hoy traemos a un mesías. Bruno Gröning.
Mesías, porque así le llamaron algunos, que el nunca se consideró como tal. Pero sus poderes milagrosos son equiparables a los que se relatan en los evangelios sobre Jesucristo.
Gröning, que en su juventud fue carpintero, una casualidad, nació en 1909 y aunque siempre fue una persona especial, no fue hasta después de la II Guerra Mundial, que paso toda prácticamente como prisionero, cuando comenzó a ejercer sus particulares poderes. Con tal éxito que los médicos le prohibieron ejercer.
Sin embargo el caso Gröning no es único, en el seno de la Iglesia Católica y por la misma fecha también destaco un personaje, recientemente canonizado, pero que en su época fue desautorizado por la iglesia, el Padre Pío.
Esto nos demuestra que Jesús no fue el hijo de dios de ninguna manera, sino otro de estas personas con una fuerza espiritual especial. Dentro de su contexto no pudo por menos que acarrear un culto hacia su persona. Algo imposible para Bruno Gröning que creció en plena expansión del nazismo, o el Padre Pío ya inmerso en la iglesia católica.
