El próximo día ocho, 8-J, los funcionarios van a hacer huelga en contra del recorte de su salario. A nadie se le escapa que es una acción que no va servir para nada que no sea un día de asueto para por otro lado poco trabajadores burócratas hispánicos.
Pero podría ser de otro modo...habría que echarle cojones.
Cambiar el día de vagancia por un día de lucha.
Vamos a ver ¿el estado en manos de quien esta?
Precisamente.
Los funcionarios han de hacerse con el poder, llamemosle golpe, llamemosle revolución. Todos a una, y cada sede o edificio, la clase tropa funcionarial procederá a arrestar a todos los políticos y altos cargos designados de su negociado. Desde el mas humilde ayuntamiento a las mas altas instancias monclovitas y zarzueriles. En nombre del pueblo, todos arrestados y puestos a disposición de un comité revolucionario que depurará las responsabilidades correspondientes.
Este mismo comité se hará cargo de la gobernanza estatal, sofocando los puntos de resistencia con la menor violencia posible y proclamando una república bolivariana. Cuyas acciones mas inmediatas será la salida de la Unión Especualtivo-Burocrática Europea.
Que duda cabe que pasaremos momentos de zozobra, sobre todo si Estados Unidos nos declaran la guerra, pero los americanos no están en condiciones de abrir otro frente bélico. Pero pronto se estabilizará el país y se recuperará la economía, sobre todo porque la población se reducirá en 10% entre emigrantes y extranjeros que abandonaran el país y nacionales ricachos que se exiliaran ante el temor a las incautaciones de dinero ganadas ilegítimamente.
Habrá viviendas para todos y de sobra, y también trabajo a raudales, pues los chinos no nos mandarán mas porquerías suyas, mas que nada porque no van a cobrar, y habrá que fabricarlo todo aquí.
Políticamente se establecerá una democracia de base fractal y escalonada, donde los representantes de un barrio elegirán a los concejales, estos al alcalde, los alcaldes a los gobernantes provinciales y estos a los estatales. No pudiendo repetir mandato seguido nadie. Los partidos políticos y otras organizaciones de carácter masónico serán prohibidas.
Jesús, sin llegar a tan extenuante revolución, bastaría que los funcionarios, que pueden quitar y poner gobiernos por ser tan numerosos, exigieran la lucha contra la corrupción política y la instauración de un PODER JUDICIAL EFECTIVAMENTE INEPENDENDIENTE capaz de llevarse por delante a cualquier alto cargo trincón o prevaricador.
ResponderEliminar``Conspiración, pólvora y traición. No veo la demora y siempre es la hora para evocarla sin dilación´´
ResponderEliminarCon que cada uno haga lo que le atañe, sería suficiente.
ResponderEliminarSin guerras ni revoluciones.
Un abrazo!