jueves, 15 de octubre de 2009

Hijo único

Todos sabemos que en la naturaleza hay un equilibrio ecológico de las especies que puede soportar un determinado terreno, entre ellas el ser humano. Se sabe que el planeta no puede alimentar a mas de 12.000 millones de seres humanos en la mejor de las circunstancias, de hecho, no puede hacerlo ahora que somos 7.000 millones por problemas políticos y sociales. Pues no solo de pan vive el hombre y para los estándares de nivel de vida de la civilización actual, hemos rebasado con creces la cifra óptima de población que no debería de haber rebasado los 3.000 millones. Sobramos no menos de 4.000 millones de humanos.
El control de la natalidad se convierte en un factor clave de supervivencia ecológica. Como así lo han entendido ya en China e India, donde intentan contener la marea, la bomba poblacional. También en los países occidentales por cuestiones de autoconciencia se había llegado a una contención de la población. Pero con la globalización que nos aflige desde hace 10 años ya, el asunto se ha desmadrado en todas partes.
Lo vemos en España, cuya población estaba estancada en menos de 40 millones, y eramos muchos, poco menos de un lustro ha pasado a 45 millones con los emigrantes. Precisamente ahora tenemos 5 millones de parados. Aunque esto solo es un síntoma de otras muchas carencias sociales debidas a la sobrepoblación.
A ojo de cubero se puede ver que España no puede soportar mas de 25 millones de personas, pongamos 30 con los jubilados extranjeros que se vienen a vivir a aquí.
Lejos de esa cifra óptima, la bomba poblacional esta lista para explotar en nuestro país. Por culpa de los extranjeros, bueno decir culpa es exagerado, digamos ignorancia.
Los emigrantes procedentes del tercer mundo aun consideran que tener muchos hijos es una bendición, ciertamente lo es en sus países de origen donde no hay el Estado de Bienestar ni sistemas de pensiones, solo los hijos (los que sobreviven) permiten la subsistencia de los viejos. Pero en occidente es justo lo contrario, familias numerosas y empobrecidas arruinan la nación y el Estado de Bienestar, lo que es lo mismo la civilización occidental.
Es difícil que esta idea cale en la mentalidad de los recién venidos,recelososo del gobierno, como es natural, de hecho muchos vienen aquí para tener muchos hijos, es el caso de los chinos. Por lo que se imponen medidas restrictivas de control de la natalidad. Una ley de hijo único, como en China.
También se debería de prohibir, tal como se hace con las adopciones, que las personas sin recursos tenga hijos, con abortos obligatorios si fuere menester. Si ellos no tienen conciencia la sociedad esta obligada a defenderse de esos irresponsables.

4 comentarios:

  1. Esto explíqueselo ahora al señor Papa, Don Jesús, y al resto de su Santa Iglesia anticondonista.
    Realmente todos sobramos. ¿Qué coño hacemos aquí? Yo estuve por no nacer, pero al final me convenció mi madre.
    ¡Abrazos!

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  2. Ya lo advirtió en su día Malthus, el economista inglés: la población crece geometricamente mientras los alimentos lo hacen aritmeticamente. Es evidente que la tecnología y la revolución industrial hizo aumentar la producción de alimentos y muchos arremetieron contra Malthus, llamándole lúgubre. Pero si en vez de alimentos hablamos de energía, otro gallo canta. Pienso que todo parte de los menos reflexivos parten de la idea de que la vida es maravillosa y que traer un niño al mundo es darle un premio. Pues vaya premio, porque incluso aunque sea uno de los que les vaya relativamente bien, cuando te acostumbras a la vida, te vas a morir y a saber de que forma más o menos horrible. La vida, como diría Sartre, es absurda.

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  3. Vaya, otra reflexión tuya de las que no comparto, Jesús.

    Vamos a ver, por una parte, el progresismo se parte las pestañas por los avances médicos, la vacuna contra el sida, la gripe A y el cáncer, entre otros. Por otra, fomenta el aborto y la eutanásia.
    Pelín enrevesado para mi modesto entender. No le veo pies ni cabeza, es un totum revolutum.
    Pero en fin, ya se sabe que esos no gozan de muchas neuronas y cualquier intento de entenderles es perder el tiempo lastimosamente.

    Releyendo tu post, sospecho si no estás de guasa como a menudo... Si es así, esta vez se me ha escapado.

    (Oye, te explico la diferencia entre emigrante e inmigrante, que siempre metes la pata :(
    Emigrante es, por ejemplo, un gallego o andaluz, que se va a Alemania o a donde sea. Inmigrante es cualquiera que venga a España desde su país de origen. Emigrante: se va. Inmigrante: llega)

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  4. Leona, pienso que lo que está haciendo valientemente Jesús es hablar de lo que Malthus denominó la permanente lucha de la humanidad por el espacio y por alimento. Evidentemente, simplificando, porque no sólo del espacio y del alimento vive el hombre. Al final, Jesús, lo expone un poco a lo burro, como si fuera un planificador insensible. Pero en las abstracciones teóricas, a veces hay que ser rudo. Si hace cincuenta años, la población mundial era de tres mil millones de personas y ahora es de más de seis mil millones, algo va a ir mal. Porque encima, se trata de un mundo donde todos aspiran a un alto consumo de energía y hacen bien. A lo hecho, pecho. De eso no hay duda. Si has tenido descendencia, eso es lo primero. Pero algo va mal, porque es insostenible a medio plazo. Si uno se pone a pensar, te traen a éste mundo sin tu consentimiento. Pero éste mundo, es una carnicería, nadie sale vivo. Todo niño es un futuro cadáver. Y el tránsito de la vida a la muerte, puede ser muy desagradable. No está nada claro eso de que la vida sea un bien supremo. Puede haber gente que piense que no. Todos los años, se suicidan montones de personas de las formas más variopintas y lo que es peor, en ocasiones llevándose a alguien por delante o molestando a los demás. A lo mejor la sociedad debería procurar centros de suicidios para los que estén hartos. No hace mucho, un tío se tiró por la ventana y mató a la transeúnte que pasaba por debajo, aplastándola. Montones de trenes se paran continuamente porque tienen que esperar a que un juez levante los restos de un suicida arrollado, con cientos de personas que ven alterados sus planes de llegada, con enlaces para otras rutas, por ejemplo, y entre ellos enfermos, viejos, bebés, etc… Por no hablar de hombre bomba, aportación del Islam a al civilización. La Naturaleza, tan admirada por los tontiprogres actuales, es cruel. Yo vivo en plena naturaleza y todo el día veo a bichos comiéndose unos a otros, pero sin parar. No hay tregua. Uno está aquí, hay que tirar para adelante, pero también hay que pensar en muchas otras cosas. El artículo de Jesús, rudo, pero valiente.

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