lunes, 17 de agosto de 2009

La mujer y La Luna










Tras leer un reportaje sobre la carrera espacial en los años 60 y 70 se que jamás volveremos a La Luna. Es imposible que se repita las circunstancias históricas y sociales que posibilitaron aquella gesta.
La clave del éxito de aquella aventura no estuvo ni en Von Braum ni en los astronautas famosos, como Gagarin, Glenn o Amnstrong, sino en el trabajo descomunal que realizaban la mujeres que en aquella época y por circunstancias de la guerra copaban la industria aeroespacial, tanto en Estados Unidos como en Rusia. Miles y miles de horas extras sin cobrar en un trabajo superminucioso.
Algo inconcebible para un hombre, no solo trabajar sin cobrar, sino sin que le doren la píldora y fanfarronee entre los compañeros, mientras teje un ambiente de intrigas y quejas para ascensos y prebendas.
También al trabajo minucioso es alérgico el hombre, obsérvese los sonados fracasos de un tiempo a esta parte. ¿Tendrá algo que ver que las mujeres hayan abandonado estos puestos de trabajo? La costrucción de una avión, y ni digamos una nave espacial, es un trabajo de bordado preciosista a base de cables y componentes electrónicos. Todavía hoy en día son las mujeres las encargadas del montaje de circuitos electrónicos, aunque los realicen robots, ellas los repasan y corrigen los fallos.
Para el hombre este tipo de trabajos es muy penoso, por circunstancias biológicas. Al intentar hacerlo recibe como una descarga eléctrica de bajo voltaje en los testículos y punta de pene, como resultado el aparato genital masculino se encoje al máximo, pero la corriente continua sobre todo hacia la zona de los brazos y puños, causando una inusitada necesidad de golpear algo. Tod
o esto aunque útil a la hora de enfrentarse a un oso cavernícola es muy desagradable para la vida moderna.
También las mujeres por su constitución física, menos peso y menor densidad muscular y un poco mas de agua en el organismo son mejores astronautas, aun así su presencia es testimonial en los vuelos espaciales.

1 comentario:

  1. ¡Genial, Don Jesús!
    Hay que tratar por todos los medios de que la mujer esté presente en la carrera espacial y que sea una nave enteramente tripulada por mujeres la próxima en alunizar. Esos movimientos lentos sobre la superficie lunar van a resultarnos mucho más sensuales protagonizados por mujeres. Y lo veremos todo más bonito, en colores y pantallas extraplanas, con los comentaristas de la prensa del corazón sacando los trapos sucios de las astronautas. ¿Transmitirá el evento Hermida o se nos habrá muerto ya?... Tendría que ser como José Luis Uribarri en Eurovisión, el informador vitalicio de las llegadas a la Luna. O a lo mejor, dados los medios de hoy en día, les acompaña otra nave de la prensa con mujeres reporteras.
    Esperemos acontecimientos.
    ¡Abrazos!

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