
Tras leer un reportaje sobre la carrera espacial en los años 60 y 70 se que jamás volveremos a La Luna. Es imposible que se repita las circunstancias históricas y sociales que posibilitaron aquella gesta.
La clave del éxito de aquella aventura no estuvo ni en Von Braum ni en los astronautas famosos, como Gagarin, Glenn o Amnstrong, sino en el trabajo descomunal que realizaban la mujeres que en aquella época y por circunstancias de la guerra copaban la industria aeroespacial, tanto en Estados Unidos como en Rusia. Miles y miles de horas extras sin cobrar en un trabajo superminucioso.
Algo inconcebible para un hombre, no solo trabajar sin cobrar, sino sin que le doren la píldora y fanfarronee entre los compañeros, mientras teje un ambiente de intrigas y quejas para ascensos y prebendas.
También al trabajo minucioso es alérgico el hombre, obsérvese los sonados fracasos de un tiempo a esta parte. ¿Tendrá algo que ver que las mujeres hayan abandonado estos puestos de trabajo? La costrucción de una avión, y ni digamos una nave espacial, es un trabajo de bordado preciosista a base de cables y componentes electrónicos. Todavía hoy en día son las mujeres las encargadas del montaje de circuitos electrónicos, aunque los realicen robots, ellas los repasan y corrigen los fallos.
Para el hombre este tipo de trabajos es muy penoso, por circunstancias biológicas. Al intentar hacerlo recibe como una descarga eléctrica de bajo voltaje en los testículos y punta de pene, como resultado el aparato genital masculino se encoje al máximo, pero la corriente continua sobre todo hacia la zona de los brazos y puños, causando una inusitada necesidad de golpear algo. Tod
o esto aunque útil a la hora de enfrentarse a un oso cavernícola es muy desagradable para la vida moderna.

También las mujeres por su constitución física, menos peso y menor densidad muscular y un poco mas de agua en el organismo son mejores astronautas, aun así su presencia es testimonial en los vuelos espaciales.
¡Genial, Don Jesús!
ResponderEliminarHay que tratar por todos los medios de que la mujer esté presente en la carrera espacial y que sea una nave enteramente tripulada por mujeres la próxima en alunizar. Esos movimientos lentos sobre la superficie lunar van a resultarnos mucho más sensuales protagonizados por mujeres. Y lo veremos todo más bonito, en colores y pantallas extraplanas, con los comentaristas de la prensa del corazón sacando los trapos sucios de las astronautas. ¿Transmitirá el evento Hermida o se nos habrá muerto ya?... Tendría que ser como José Luis Uribarri en Eurovisión, el informador vitalicio de las llegadas a la Luna. O a lo mejor, dados los medios de hoy en día, les acompaña otra nave de la prensa con mujeres reporteras.
Esperemos acontecimientos.
¡Abrazos!