
El amado líder está gravemente enfermo, pero no puede irse al infierno sin recibir el antinobel de la paz.
Kim Jong il, no nos cae especialmente mal, dadas las circunstancias de su vida no parece mal tipo, el único gordo en un país de famélicos, con su tupe repeinado, y su estravagante familia que falsifica pasaportes para ir a ¡Disneylandia!, esta visto que son las circustancias las que le han puesto en el puesto valga la redundancia. Pero esto no es disculpa por mantener un pueblo milenario partido en dos y manteniendo su población presa de una ideología caduca. En una dictadura militar.
Sus últimas maniobras, ¿Serán cosa suya?, lanzando cohetes absurdamente para demostrar un poder que no tiene, supuéstamente para que los militares acepten a su hijo como su sucesor, no pueden ser menos esperpénticas. ¡Y lo mal que debe querer a su hijo para meterlo en ese berejenal!
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