Un estudio del genotipo de los islandeses ha revelado que en contra de lo que se creía los hijos entre primos no nacen con taras genéticas, si no todo lo contrario.
Existe una franja en que las uniones consanguíneas entre hermanos y primos-hermanos efectivamente propicia la aparición de genes regresivos. Pero entre primos lejanos la raza se refuerza.
La trascendencia de todo esto es en que estamos ante la demostración antropológica de que el racismo, el nacionalismo y el clasismo tienen una base biológica, aparte de la cultural.
La naturaleza no que sea ni buena ni mala, tal mecanismo es claro que tiene grandes ventajas evolutivas en pequeñas tribus separadas. ¿Ahora bien, que hacemos con este dato que demuestra la maldad intrínseca del ser humano en un mundo globalizado?
Todo el esfuerzo que se haga por la unión y colaboración entre los pueblos, por la integración y convivencia de razas va a ser inútil.
Supongamos que algún día, con gran esfuerzo educativo consiguiéramos un mundo unido y sin prejuicios raciales. Naturalmente una vez llegados a esta meta ideal, el esfuerzo educativo se reduce o suprime por creerse imnecesario, entonces volverá a saltar el lobo que llevamos dentro y todo se irá a la mierda.
Me parto de risa contigo, ... todo se irá a la mierda!!!!
ResponderEliminarMira, yo creo que el racismo sin duda alguna depende de nosotros, de cada uno de nosotros, de la educación que podamos impartir, de nuestra propia tolerancia, y sobre todo de nuestras palabras.
Yo confío en todos nosotros, no puedo concebirlo de otro modo.
Hoy aparece en la prensa que un saudí ha descubierto después de 25 años de matrimonio, que su mujer también es su sobrina, y ahora hay una campaña en el país para que se divorcie y el tipo dice que nones, que quiere a su mujer y que no se divorcia.
ResponderEliminarNoticia cuando menos curiosa.
Un saludo!