Pero que los creyentes no empiecen a dar palmadas con las orejas, pues desconocemos totalmente cual es la naturaleza de dicha alma. Desde luego nada o muy poco que ver con las fábulas y fantasías que predican las diferentes religiones.
Por lo pronto el ser humano es de la misma naturaleza animal que el resto de los seres vivos (Darwin reivindicado).
Descarto completamente la propuesta de Penrose de un submundo platónico de formas ideales a las que tendería el Universo como si existiera un programa o ADN cósmico.
La idea de un Dios creador, francamente me parece poco creativa. Un mundo tan absurdo no puede ser creado por ninguna inteligencia.
¿Entonces qué?
Ni idea.
Porque de los archivos akashicos, el subconsciente colectivo, los fenómenos paranormales...etc, podrían ser efectos secundarios de algo mas profundo. Una realidad que vaya más allá de la física cuántica y los multiuniversos, a la que seríamos completamente ajenos.
Esto sería una mala pero buena noticia, porque si hay algo más allá de la cuántica, quiere decir que podríamos comprender, aprender y aprehender dicho mundo.
Desde luego no el hombre actual, con una vida tan corta y tan mal organizada política y socialmente. Puede que construyamos un rudimentario ordenador cuántico, que consigamos descubrir el bosón de Higgs, o pisar Marte. Pero de ahí no pasaremos sino se aborda el tema de la ingeniería genética de una forma seria y responsable. Hemos llegado al límite y es necesario superarlo.

