Fallado el primer premio de relatos de ficción histórica, el galardón ha sido concido a Maricarmen Polo del blog
Nomadas
**********
¿Qué hubiera pasado si...?
... Jesús no hubiera aparecido en escena en el tiempo en que se sucedieron tantas revueltas contra los romanos que dominaban Palestina?

Según he leído -
en uno de los libros de Marvin Harris, antropólogo, el cual estudié durante mi carrera-, el cristianismo surgió entre los judíos que vivían en Palestina. Esto no es nada nuevo, más o menos lo sabe todo el mundo, pero hay aspectos que quizá no están tan claros. La teoría que expone Marvin Harris es muy extensa y yo no tengo el espacio -
bueno, espacio sí tengo, pero no tengo ganas para escribirla ni vosotros tiempo para leerla- por tanto me limitaré a reseñar algunos rasgos y a decir, a mi juicio, y siguiendo la sugerencia de otro
Jesús, qué hubiera pasado si las cosas no hubieran sucedido como ocurrieron.
Creo que todos estamos de acuerdo en que los pueblos antiguos creían que no se podían ganar batallas sin asistencia divina -
incluso hoy son muchos los que creen que sigue siendo así. Para conquistar un imperio, o simplemente sobrevivir como Estado independiente, se necesitaban guerreros con los que los antepasados, ángeles o dioses estuvieran dispuestos a cooperar. David, el fundador del imperio judío, afirmaba tener una relación divina con Yahvé -y
no hay que irse muy lejos para ver que son bastantes los dirigentes actuales que dicen tener a Dios de su parte. Como ven, el hombre se repite mucho. No es nada original en ciertos aspectos.El pueblo, pues, llamaba a David
mesías, así que probablemente
mesías significara cualquier persona o cosa que poseyera poder sagrado.

Durante el período del dominio romano, hubo un estilo de vida predominante en Palestina: el del
mesías militar vengativo. Los guerrilleros judíos entablaron una lucha prolongada contra los administradores y el ejército romano, pero los evangelios cristianos no exponen la relación de Jesús con la lucha de liberación de los judíos. Tras la muerte de Herodes, en el año 4 d.C., se produjeron sublevaciones en casi todas las regiones. Hubo varios bandidos rebeldes que incendiaron, saquearon y hostigaron a toda Judea, antes de ser capturados y ejecutados por los romanos. Se dice que Jesús comenzó a predicar su doctrina mesiánica alrededor del 28 d.C. y que realizó la mayor parte de su predicación en el interior del país, atrayendo a grandes multitudes. También emprendió una serie de enfrentamientos que sólo podían acabar con su detención o con una gran insurrección.
La creciente popularidad condujo a Jesús a hazañas cada vez más peligrosas. Muy pronto él y sus seguidores, iniciaron su actividad en Jerusalem e invocando el simbolismo mesiánico del Libro de Zacarías, Jesús cruzó las puertas montado en un asno, ¿recuerdan? Lo celebramos el domingo de Ramos. Los caquetistas afirman que lo hizo así porque quería hablar de paz, pero esto va contra los vaticinios de Zacarías. Pues estos vaticinios decían que... tras de aparecer el Mesías de Zacarías, montado en un asno, los hijos de Sión
devoran y someten...
y serán en el combate como valientes que pisotean a sus enemigos en el lodo de las calles... porque el Señor está con ellos...

Así, pues, la figura humilde sobre el asno no era la de un mesías pacífico, aunque así lo muestren los cuadros y las estampitas. Era el mesías de una pequeña nación y él, su príncipe de la guerra, aparentemente inofensivo, un descendiente de David que quería conseguir el pasado esplendor del reino del rey David. Los paganos tendrían la paz, sí, pero sería la paz del Sacro Imperio Judío. Y no hubo nada especialmente pacífico en lo que Jesús y sus discípulos realizaron después de haber entrado en la ciudad. Se dice que durante el día estaba rodeado de muchedumbres tumultuosas y que al anochecer se ocultaba y tan sólo su núcleo más íntimo sabía su paradero. Esto me suena bastante. Creo que con Bin Laden sucede algo similar. Y digo Osama bin Laden por no hablar de tantos y tantos cabecillas de todos los tiempos, y de todos los continentes, que han estado perseguidos por sus actividades delictivas.
La conclusión es que el estilo de vida compartida por Jesús y su círculo de amigos no era la de un mesías pacífico. Los escritores de los evangelios cambiaron el discurso en la dirección de un mesías pacífico porque, evidentemente, les interesaba mantener el poder y el control sobre las gentes que se adherían a su doctrina.
En contra de la leyenda, el cristianismo no hizo ningún progreso entre las grandes masas de campesinos y esclavos que constituían la mayor parte de la población del imperio. El cristianismo era sobre todo religión de grupos étnicos de ciudadanos desplazados. La persecución romana provocó más víctimas entre los judíos que continuaban siendo judíos que entre los que se convirtieron al cristianismo. La época de la persecución imperial comenzó después del 150 d.C. En aquella época, las iglesias cristianas se habían convertido en una amenaza política a la ley y el orden romanos ya que se habían concentrado en las urbes y se había infiltrado entre las clases altas. Se habían convertido en un Estado dentro de un Estado.

Finalmente, Constantino le dió el golpe de gracia al instituir al Cristianismo como religión del Imperio Romano.
No voy a extenderme más. Sólo quiero concluir exponiendo lo que yo pienso. Y lo que creo es que Jesús fue un revolucionario que, como otros muchos, luchó contra el Imperio Romano. Los otros caudillos murieron y sus seguidores se diluyeron en las arenas del desierto, pero Jesús tuvo más suerte porque sus discípulos se dieron cuenta de que el mensaje difundido por Jesús tenía peso entre los ciudadanos, que la gente colaboraba con ellos, les seguía, se amoldaban a lo que ellos, los sacerdotes, decían. Era poder, puro y duro, y es difícil abandonar el poder cuando hay posibilidad de tenerlo. Pero la suerte de las suertes les vino a los cumplidores de la palabra de Jesús cuando Constantino la proclamó religión del Imperio. A partir de ese momento, su influencia se amplió de manera pasmosa.

¿Y qué hubiera sucedido si Jesús no hubiera nacido o Constantino no hubiera elevado el cristianismo a los altares, eliminando, o intentando eliminar, a los demás dioses? Las cosas serían de otra manera para nosotros, por supuesto. Creo que los múltiples dioses de cada región hubieran continuado reinando sobre los súbditos, con sus sacerdotes, sus templos, sus oráculos, como era habitual. Quizá Mahoma, otro caudillo surgido por aquellas tierras del Medio Oriente, y sus prédicas, no sólo se hubieran extendido sobre Árabia y el norte de África, sino que podrían haber llegado a nosotros, abrazando los pueblos europeos el Islam como religión de salvación, ya que parece, o eso dicen, el hombre necesita dioses, ángeles y demonios, que les explique eso de
de dónde venimos, qué somos, hacia dónde nos dirigimos...
Vamos, que ahora, con velo o sin él, yo estaría orando cinco veces al día, mirando a la Meca, ayunaría en el Ramadán y trataría de peregrinar a la Meca, al menos una vez en mi vida.
O quizá, siendo musulmana, estaría preguntándome qué habría sucedido si Jesús, aquel caudillo vengativo de Judea hubiera tenido éxito y además de hacerles la puñeta a los legionarios romanos, y al Imperio, hubiera podido perpetuarse a través de sus sacerdotes, que seguro que se las sabrían todas para que la cosa no terminara y se prolongara durante milenios.
Inch'allahMaría del Carmen Polo