Se preguntaba Hamlet;
¿Qué es más noble para el espíritu:
sufrir los golpes y dardos de la insultante Fortuna,
o tomar las armas contra un piélago de calamidades,
y, haciéndoles frente acabar con ellas?
En nuestros días no caben tan distinción. No digo las armas, ni siquiera un exabrupto está permitido, si no quieres acabar siendo visto como un energúmeno de cuidado. Así que aunque estés cabreado como una mona, has de guardar las formas, y no mandar a la mierda a la madre que les parió a tanto hijodeputa que anda suelto.
Viene esto a cuenta que ayer estuve en Hacienda, nada, todo bien. Muy amablemente atendido por el personal funcionario en cuestión, hay funcionarios y funcionarios, pero cada vez se va imponiendo la profesionalidad. El problema es que todo lo que había pensado era erróneo, no me reclamaban la declaración del 2007, ya era raro tanta diligencia, lo que me pedían era la declaración del !2005¡ ¡Que ellos ya tenían hecha allí!.
600 euracos me toca pagar, que con la multa y el recargo yo calculo que si me salvo con el doble, 1.200 ya puedo darme con un canto en los dientes.
Todo esto me ha retraído a lo mal que lo pase en el 2005, como la empresa me obligaba a hacer horas extras, si quería conservar el empleo ¿Donde estaba la Administración para impedir una situación tantas veces denunciada? Y todo al para que al final me despidieran como un perro....véase posts de la época. Y si ya sabían que debía ese dinero, ¿Por que no lo reclamaron antes? Estaban esperando, a que subiera mas y cobrarse su parte de la explotación sintomática a la que se somete a los esclavos en España?
Desde luego nada le puedo recriminar a la empresa, Seguridad Activa,demasiado hizo con declarar las horas extras, que lo normal era y es pagar en "negro". Lastima que se olvidara de cotizar por ellas, así el tonto del guarda cree que gana más. Me he sentido, además de pagano, gilipollas.
Todo esto lo he ido pensando mientras iba camino de otra gestión burocrática; La renovación del carné de conducir. Allí he colapsado, al estres de los malos pensamientos y el cansancio de la caminata mas el sistema eficientísimo que tienen montado para atender al mayor número de personas, me ha puesto de los nervios.
Un gentío impresionante, las papelinas de los numeritos del turno, las ventanillas, los marcadores, el sonsonete del timbre cada vez que cambia el número. Si muy eficiente, pero yo iba desprevenido, y no me ha dado un ataque por lo cansado que estaba. Pero como todo se paga, ahora tanta conteción me pasa la factura: Un eccema en la cara como nunca se vio, almorranas y llaga en la boca, sin contar todo el pelo que debo haber perdido.