viernes, 16 de septiembre de 2011

El fracaso del peregrino


Amigos, ya estoy de vuelta, solo he conseguido hacer la mitad del recorrido previsto. He sido derrotado por la inclemencias y los imponderables. Una ampolla en la planta del pie.
Es increíble, llevaba las mismas zapatillas que he estado usando todo el verano y con las que he hecho cientos de kilómetros, aunque no seguidos. Cierto que ayer hacia un sol sahariano. Me parece que también tengo un poco de insolación y deslumbramiento en un ojo. El sombrero y las gafas de sol, no han sido eficaces...con todo lo peor es la sed crónica.
Esta mañana me he levantado con unas agujetas y un dolor de espalda horroroso. Estoy hecho polvo.
Conseguí llegar A Sant Vicent dels Horts, a 10 kilometros de El Prat por la margen izquierda del rio, según se sube. El camino estaba muy bien, y me parece que continua sin problemas hasta Sant Feliu, en donde tenía previsto pasarme al margen derecho, ya directo hasta Olesa de Montserrat. Si para el sábado ha sanado la ampolla, continuaremos donde lo dejemos, eso si hasta Sant Vicent ire en el tren, jejeje
Lo malo es que ya no me fío de mis viejas zapatillas, unas Reebook seguramente fabricas por niños esclavos en Malasia. El mal karma me ha castigado. Me gustaría comprarme unas Panama Jacks, que dice la propaganda que están fabricadas en España (seguramente por amas de casa esclavas en Elche). La industria del calzado es asín. No hay ética industrial...que se sepa.
Las que parecen buenas son esas botas que utilizan los soldados americanos en los desiertos de Afganistán e Iraq. No se si las habrá en España, pero tampoco me fío de las botas, tienden a producirme esguince en el peroneo-astragalino, por una deformación congénita que padezco. Buscaré unas zapatillas con la suela mas dura posible, y a ver que pasa.

7 comentarios:

Mari Carmen dijo...

Ende luego... es que eres un caso, Jesusito :)

Así que el martes y trece se ha cebado contigo, ¡ya es mala pata! :)

Bueno, para la próxima vez ya verás como lo consigues.

Como te dije, te iba a dedicar el Leo Verdura que dejé ayer, pero pensé que no lo ibas a ver, ya que andarías muy lejos. Como no es así, ya te lo he dedicado, como pensaba.

Un abrazo, peregrino :)

Leona catalana dijo...

¡Vaya, hombre!
Te irían bien mis botas del trabajo, son de tipo militar, pero tengo el pie pequeño y no te servirán.

Cuatro pares, dos usados y dos sin estrenar, por equipamiento que no quede, nos servían bien, incluso tengo un uniforme también sin estrenar.

Oye, ¿ya te quedan bastantes días de vacaciones para llegar al Pont del Diable de Martorell? Je je je...

Obdulio de Oklahoma dijo...

Enhorabuena, Don Jesús, todo es empezar. Esto le sirve de aprendizaje para la próxima intentona, que será la buena. Esos 10 kilómetros que usted ha hecho en medio de tantas penurias, los tenía que haber hecho diariamente durante cosa de un mes, con las mismas botas que iba a emplear finalmente en la caminata: botas de montaña de gore-tex con calcetines de hilo y encima unos gordos. En un comentario que le hice me ofrecía a aconsejarle, pero usted no me contestó. El ofrecimiento sigue en pie.
Abrazos!

Leona catalana dijo...

Ainsss. Dice Jesús que no puede usar botas. Bien, reconozco que cuando son nuevas te tocan lo que no suena allí donde acaban, en la parte posterior del tobillo. Pero todo es cuestión de adaptarse y en un par de días las tienes domesticadas, puedo dar fe de ello, yo que he usado tantas.

Eso sí, como dice Obdulio, los calcetines son primordiales. Los de hilo primero,son finos y transpirables.
Luego los gordos que acaban protegiendo de las rozaduras de la caminata.

Los de hilo forman una barrera entre el exterior y el interior, impidiendo las rozaduras, pero no sirven de nada si no están los gordos.

Por ello el calzado ha de comprarse así equipado, porque el número habitual no será el mismo.

¿Te has enterado ahora, jefe?
Pues corre a cambiar tus zapatillas, je je je...

Jota Uve dijo...

Gracias por los consejos, a base de callos es como se aprende.

Obdulio de Oklahoma dijo...

Dos cosas básicas cuya no observancia mandan al garete una peregrinación: pies y peso. Mañana me enrollo más que me quedan dos minutos.
Abrazos!

Obdulio de Oklahoma dijo...

Güenas, ya estoy aquí otra vez. Ahora cuando se entra en El Periódico no hay acceso para entrar en JV. Póngamelo más fácil, please!
Bien, Doña Leona le ha explicado muy bien el tema de los calcetines, reconozco que no lo desarrollé pormenorizadamente.
Más cosas, descarte las deportivas porque le dejan el tobillo peligrosamente libre en un punto susceptible de sufrir una rozadura, tenga en cuenta que la misión de las botas es resguardarle los tobillos de esas posibles rozaduras Las ampollas no salen porque usted no esté acostumbrado a caminar mucho, sino por las fricciones entre el calzado y la piel. Por eso no descuide lo de los calcetines, y otra cosa importantísima: ate con fuerza los cordones para que la bota quede perfectamente sujeta y adaptada al pie, y lleve siempre cordones de repuesto, que apenas ocupan sitio. Si se le rompe un cordón a mitad de la etapa se ve obligado a amarrar el trozo restante de forma precaria y entonces la bota ya va suelta y la posibilidad de ampolla es de un 90%
Botas de gore-tex, no se le olvide. Son más carillas que lasw normales pero son indispensables. Otro día le digo más cosas.
Un abrazo!

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