miércoles, 30 de junio de 2010

Los principes comerciantes

Cuando era niño leí un cuento de Asimov que hablaba de un mundo futuro donde los que mandaban eran los Príncipes Comerciales. Nada de nobleza de sangre o democracia. Estos príncipes eran los amos del Universo, reinando en paralelo con sus propios ejercidos y naves espaciales, junto a otros príncipes. Como en la Edad Media, pero en vez de la sangre y la tierra, lo que confería el poder erá los negocios.
No se porque se me quedo fijada en la memoria este concepto de Príncipes Comerciales, después de todo no deja de ser una banalidad, una transpolación del enorme poder que tiene el dinero y las grandes corporaciones. Sobre todo en EEUU donde cualquier ricacho es llamado rey. Rey de las salchichas, rey del atún...etc. Aun así, todavía se vota, se eligen gobernantes y políticos.
¿Pero cuanto mucho durara este simulacro de democracia?
Con la globalización, o bobalización como dice un ilustre bloguero, los ricos han conseguido una libertad inconcebible incluso para el marques mas titulado del Antiguo Régimen. Si a esto sumamos que Asimov era un conocido masón, vemos el punto siniestro de todo lo que puede haber detrás de esto, y no es mas que obedezca a un plan diseñado, ya desde hace siglos.
Sea planificado, o por evolución natural, el caso es que una aristocracia mucho peor que la de los antiguos caballeros medievales se está haciendo con el control planetario. Máxime cuando no tienen ningún concepto moral religioso o de honor que pueda frenar sus tropelías. Cometiendo toda clase de villanías, con la plebe, los vasallos y los neosierbos. Contra el planeta, arrasando bosques y mares (como el actual mar Caribe destrozado por los amos de la Bristish Petroleum), e incluso provocando guerras, como la de Iraq obra de la Halliburton. A sus ordenes se rinden políticos, como González ante Slim, o Aznar ante Mudoch.
Contra ellos nosotros no tenemos mas que cuatro políticos en paises marginales en los que por suerte o por desgracia estos neopríncipes no se habían fijado. Chavez en Venezuela, Evo en Bolivia o Correa en Ecuador e incluso Agmanideyah en Irán. Facilmente despretigiados por la imponente maquinaria mediática de la que dispones esas sanguijuelas mundiales. Mientras nosotros los concienciados de esta tremenda y criminal injusticia social, solo podemos quemar cuatro contenedores de basura o romper algunos cristales a cambio de un millón de palos de la policía, sicarios al servicio de sus amos.

3 comentarios:

  1. Ten en cuenta que esta gente que se dice progre funciona a base de cuentos. Bastante lo saben quienes les manejan, por ello los tratan como a niños. Y resulta.

    Triste pero cierto.

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  2. Jesús, yo creo que muchos problemas del mundo actual vienen precisamente del éxito: siete mil millones de habitantes. Para ser tantos, arrasamos poco. Aprovechamos cada vez más los recursos. En Estados Unidos hay reactores nucleares que sólo se recargan cada 25 años. Y cuando se quema el uranio, que se convierte en plutonio, puede comenzar de nuevo el ciclo de fusión con el plutonio... El desarrollo tecnológico en algunos lugares es insospechado... Y poner de ejemplo a esos auténticos sátrapas como Chávez y demás, en fin,... No estarías ahora escribiendo en Internet, o no tienen o está prohibido. En Venezuela están con cartillas de racionamiento y el bolivar devaluado en Enero a la mitad, no lo quiere nadie, es basura,... En Irán, además, están matando a mujeres a pedradas y ahorcando a homosexuales...
    He visto tu comentario sobre las autonomías, lo de crear más. Pues mira, no estaríamos así quizás. Si se hubieran creado al menos 52, una por provincia, ninguna hubiera tenido suficiente fuerza para echarse al pino.
    Y realmente, puestos a ello, no veo porqué los de Vitoria van a tener que seguir los dictados de Bilbao, o los de Alicante los de Valencia, o los de Gerona los de Barcelona. Hay que crear más autonomías.

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  3. Atinado esbozo del panorama internacional, Don Jesús. Sólo ha olvidado usted a los "reyes de la droga" Muchos de los reyes del comercio conocidos son virreyes de Sus Majestades los Capos.
    ¡Abrazos!

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