domingo, 30 de mayo de 2010

Sencillo ejercicio noético

Como sabéis es la mente la que dirige el cuerpo, desgraciadamente la mayoría de los procesos mentales son subconscientes y apenas tenemos dominio sobre ellos. Causándonos no pocos perjuicios en nuestra salud e impidiendo la sanación de otros.
Por eso un sistema que podría engañar a nuestro subconsciente haciéndole trabajar para nuestro bienestar consistiría en este sencillo ejercicio:
Al irnos a dormir, estirados en la cama y durante al menos diez minutos; visualizaremos mentalmente nuestro cuerpo libre de todos los achaques que nos afligen. Por ejemplo y en mi caso:
Los problemas oculares
El eccema
La hipertensión
El colesterol
Problemas estomacales
La alopecia y otros....
También podríamos imaginarnos inteligentes, guapos y simpáticos.
La cuestión es visualizarnos perfectos en nuestra mente. El estado de cansancio, cerca de la hora del sueño, facilitará que entremos en un estado mental alfa, donde el consciente y el subconsciente se funden y autoinfluyen. Además que si cayéramos dormidos, durante el sueño se nos podría revelar la solución a nuestras enfermedades y problemas, tal como se hacia en el templo de Esculapio.
Obsérvese que esto es muy parecido a la oración que suelen hacer los cristianos, no porque se lo enseñara Cristo o este en La Biblia, sino porque es un conocimiento muy antiguo que ha adoptado la iglesia católica. También es un poco de meditación transcendental que no necesita entrenamiento.
Si alguien piensa que esto es una tontería solo tiene que visitar Lourdes.

2 comentarios:

  1. Quizás si pudieramos asignar a esos inconvenientes físicos grandes cualidades, podríamos llegar a levitar. Quizás el problema es que la mente es parásito del cuerpo, lo necesita para ejercer sus funciones. Y se enerva cuando éste no responde perfectamente a sus necesidades debido a los achaques. Si la resistencia física de nuestro cuerpo fuera superior, la mente podría trabajar las 24 horas de forma consciente. Como no es así, mientras el cuerpo reposa, la mente ha de actuar de forma subconsciente mientras tanto. Libre del cuerpo mientra éste reposa, la mente anda por libre. Sólo recordamos de vez en cuando algo se sus andanzas y decimos que hemos soñado. Sólo la mente sabe de verdad que es lo que ha estado haciendo.

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  2. Yo me imagino inteligente, guapo y simpático, pero luego recapacito y me doy cuenta de que es un exceso de imaginación que puede resultarme perjudicial. Sin embargo, si me imagino en la cama con Nicole Kidman, aún asumiendo que soy tonto, feo y antipático, puedo llegar a la eyaculación via manual apoteósicamente porque da más morbo imaginar que siendo un tío feo puedo beneficiarme de una maravilla del sexo femenino, como "La Iguana", ese acojonante personaje de Vázquez Figueroa.
    ¡Abrazos, Don Jesús, feliz semana!

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