miércoles, 8 de julio de 2009

Caridad en la verdad

Rompo momentaneamente mi retiro, dejo el paseo de inspección de las obras de mi barrio, falto a la partida de mus en el Hogar del Jubilado, aplazo mi partida de petanca, pero la actualidad lo requiere.
Benedicto, el Ratzinger la ha vuelto a hacer.
Ahora a sacado un encíclica donde pretende redescubrir la rueda. Se queja de las condiciones laborales de la mitad de este mundo y parte del otro, las injusticias, la explotación, la esclavitud moderna. Reclama un poder, un centro de decisión internacional que ponga fin a tantos desmanes.
¡Hay que tener barra!
Todo esto que pasa es por culpa de la iglesia. El opio del pueble desde Marks y desde los tiempos de los romanos, donde los esclavos se consolaban de su condición refugiandose en la religión en vez de rebelarse como era su obligación.
Piden un gobierno mundial. Siempre que se ha intentado ha sido la iglesia quien lo ha impedido, con sus cismas, con sus luchas contra el emperador, con su resistencia al Islam y sobre todo a los turcos, y modernamente contra el comunismo.
Con encíclicas no vais a arreglar el mundo, y menos si no promovéis el control de natalidad. El fracaso de la humanidad, es el fracaso de Dios, el fracaso de la Iglesia.

PD: Por lo menos es de agradecer que la iglesia se acuerde de la clase trabajadora y no pase como con los judios en los campos de concentración. Tanto en oriente como en occidente las castas dominantes nos están masacrando, un autentico genocidio.

1 comentario:

  1. El fracaso de iglesia seguro, Dios pasa de ellas. Mada narices la en cíclica esa..
    Un beso amigo, y no te apures ellos son así.

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