Los exámenes de fin de curso
Durante todo un mes, los neófitos que quieren consagrarse han de someter su mente y su cuerpo a unas pruebas de dureza extrema, a fin de convencer a los jefes de la tribu que saben lo que ya saben, y que son dignos guerreros sucesores de las costumbres de la tribu.
No duermen, no comen mas que porquerías sintéticas y drogas estimulantes, y pasan horas y horas memorizando unos textos sagrados, que olvidaran la semana que viene. Todo para ser encumbrados entre el circulo de los elegidos.
Es sabido que para aprender, para conocer una cosa, se necesitan 10.000 horas de trabajo en el asunto. Pero esto no se trata de aprendizaje, sino de una prueba de resistencia que dejará en el camino a los física y psicológicamente más débiles. Estamos hablando de la élite dirigente, se necesita gente dura que pueda someter a los parias de la tribu, de ahí la dureza de la prueba. Un poco fascista la verdad.
¡Hola, señor!
ResponderEliminarPues no respondí al pasar lista porque no estaba aquí. De todas formas no le hubiese dicho "presente", no me gusta, ni "servidor" tampoco. Son dos palabrejas que han adquirido connotaciones repulsivas. Ya hay demasiados "presentes" caídos por Dios y por la Patria (ambas con mayúscula para que no se enfade nadie) y demasiados "servidores" de los poderes fácticos. Seguro que los hijos de puta de los etarras dicen "presente" al pasar lista. Yo le hubiese contestado con un animoso "¡Aquí estoy, Don Jesús!" o "¡Toy aquí!
Pues sí, durisima prueba tribal esta de los exámenes de fin de curso. Los cachorros de la tribu, dados a botellones, viedoconsolas y otros entretenimientos juveniles (descartemos libros y prensa) han de hacer el supremo esfuerzo de ponerse al día en vísperas de exámenes. Luego, ya se sabe, médicos analfabetos, yupis tontos del culo, políticos que dan patadas al diccionario, etc., etc. ¡Manda huevos!, que diría aquel, el que va de frente.
Muy bueno buenísimo su post, Don Jesús.
¡Me cago en Rouco, me he olvidado otra vez de "fichar"!... Así que no tengo más remedio que aparecer como "anónimo". ¡Con lo que me gusta a mí mi nombre, Obdulio, y con el cariño que me lo pusieron mis padres!...
¡Un abrazo!