miércoles, 4 de febrero de 2009

El hundimiento

Acorralado en su bunker monclovita, un patético Zapatero todavía sueña que alguna arma secreta que le salvara de la devacle. Cuando le informa de que todos los frentes están cediendo a la arrolladora crisis, el se niega, rechaza la realidad.
Llama a gritos a Goebbels-Barroso para que lance nuevas consignas, que ponga a su agentes de la ceja a no cejar en sus labor propagandista. Televisiones y periódicos del régimen lanzan proclamas de falso optimismo, que ni un niño creería.
-He sido traicionado por todos- Dice ante su circunspecto gabinete.
Señala con el dedo a su De La Vega,.-¡Bruja! Nunca en tus clases me explicaste una situación así. Te maldigo embaucadora del demonio. Os maldigo a todos.
Coge de la solapa a Solbes, .-¡¡¡Viejo pendejo, vete al infierno!!!.
Se vuelve contra Sebastian.- ¡ERES UN INÚTIL!
Enloquecido y borracho de desesperación, con los ojos llenos de odio mira a sus ministras: ¡¡PUTAS!!! No quiero veros más.
Sale de la sala, y llama a su perro:
Tobi, Tobi,
El chucho se acerca confiado mientras coge la golosina que le ofrece su amo. Al poco muere placidamente. El veneno ha sido eficaz. Solo queda llamar a Sonsoles y a las niñas.

1 comentario:

  1. Para mí gusto tendrías que desarrollarlo con un poco más de extensión, y partir de supuestos más lógicos, de momento no está la cosa como para que se suicide nadie, al menos de los de arriba, de los de abajo ya se ha suicidado uno a lo bonzo y otro lo ha intentando.
    Otro relato muy divertido sería "Suicidio colectivo en una oficina del Inem"
    ¡Joder, entre tú y yo vamos a enmendarle la plana a Kafka!
    Saludos vespertinos

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