martes, 25 de noviembre de 2008

Crítica televisiva


Ahora que gracias a Internet disponemos de cientos, por no decir miles de canales de televisión, lo que más apetece es ver televisión local. Ante la posibilidad cosmopolita, nada, la aldea.
Una vez reconocido mi nulo oído para los idiomas, descarto todo lo que no sea en español. Pero pongo la televisión mejicana, peruana, chilena o argentina y a los cinco minutos ya estoy aburrido. No es que sean malas, es que son igual que aquí (mención especial para el Canal 7 de Argentina). Así que la tendencia es arrimarse a lo mas cercano.
Para que nos vamos a engañar, la televisión es más que nada acompañamiento de almas solitarias, como bien ha revelado un estudio que dice que solo ven la televisión los infelices. Contra mas infeliz mas televisión, no es que la televisión haga infelices, sino que los infelices se refugian en la televisión.
En Cataluña, la charneguería, tenemos la desgracia que la mejor televisión la hace TV3, cuesta un huevo al contribuyente, pero le da cien vueltas a TVE, televisión marciana donde las haya, donde pocos o ningún programa se salva.
El éxito de TV3, es programas de calidad y magazines que conectan con la gente corriente. Tanto el Josep Cuni, por la mañana, el Albert Oms por la tarde, aunque este un poco menos, hacen una televisión de proximidad. Por la noche se ha estrenado la Helena Melero, pero para mí que fracasará, porque esa señora, como casi todas las guapas, es un poco estirada y acabará llenando el programa de insufribles snobs.
No me alargo más. En resumen, hacer buena televisión es fácil: Próximidad y programas de calidad. O sea campechanería en los magazines; E informativos, documentales, series y películas de calidad.

2 comentarios:

  1. Parodiando la conocida fábula "El hombre feliz no tenía camisa", podría decirse que "el hombre feliz no tiene televisión", y en ese caso yo me consideraría un hombre feliz, pero la verdad es que no me considero ni mínimamente satisfecho con nada. Creo que la felicidad o algo que se le parezca no radica en tener o no tener un televisor. Yo sólo me considero infeliz por no tener a Rania de Jordania entre mis brazos. ¡Oh, encantadora criatura! Y vista por televisión pierde mucho. Estoy convencido.
    ¡Un abrazo, Don Susej!

    ResponderEliminar
  2. Veo poca tele y la poca que veo, aparte de películas escogidas,( me chiflan las clásicas en blanco y negro)me suele dejar algo cabreada. Esperando el telediario en la uno, han hecho esta pregunta
    ¿QUIEN ES EL ALCALDE, NOVIO DE UNA FAMOSA TONADILLERA QUE HA SALIDO RECIENTEMENTE DE CÁRCEL? si lo sabe llame al.. bla bla bla.

    ¿Es esa la tele de todos, la que se dedica a expoliar los recursos de nuestras incautas Marías y Marios?

    Mis respetos a todas las Marías, y Marios, pero los hay muy incautos.

    Los imagino echando mano del movíl
    ¡Yo lo sé! ¡Yo lo sé!

    Alimentan la dependencia a la incultura.

    Saludos.

    ResponderEliminar

Gracias por vuestros comentarios, en breve serán publicados y pasaré por vuestros blogs.