El fracaso de España es el fracaso del Rey.
En Juan Carlos creímos que teníamos un valor seguro, pero ha resultado una subprime, dados los resultados y la deriva, digo naufragio de la nación.
Lo último, Canarias, las otrora Islas Afortunadas, donde no hay lengua vernácula oprimida por los odiosos españoles, al contrario siempre favorecidas por la Península, como puerta de América antaño y último eslabón de un pasado que algunos dijeron esplendoroso, cogerán el camino que es la tónica nacional y se apuntan al separatismo y el secesionismo. Ya es el colmo, tanto mas porque Canarias lo tiene mas fácil para conseguir la indepedencia que Cataluña o el País Vascos.Canarias, esta en África,detalle clave, tiene de entrada todo el apoyo de OEA y de la ONU. A ver como la legalista España se va oponer a la legislación internacional. En cuanto caiga Canarias, el tema Ceuta y Melilla esta perdido y desde luego, Euskadi y Cataluña que son de facto independientes dirán adiós a la ruinosa España.
Creíamos, que el Rey era el apoyo y base para una España unida, si otra cosa no, por la corona. Pero que equivocados estábamos, en este caso no es que el rey estuviera desnudo, es que debajo del flamante uniforme escondía una llaga purulenta, un cáncer incurable.
Tal vez no podía ser de otra manera, las repúblicas en España siempre ha derivado a la descomposición territorial...pero siempre nos quedará la duda de si una república tras el trauma nacional de la guerra civil y el franquismo no hubiera derivado hacía una forma jacobina, como Francia.
El rey quemó su último cartucho el 23-F, se dijo que él estuvo detrás, si minimamente intuyó como iba acabar España 25 años después es lo más probable. Aquello fracasó, tal vez Juan Carlos se resignó, tal vez pensó que la cosa se enderezaría sola que habría otras oportunidades. No ha sido así.
Según los libros de historia, todos los borbones han sido nefastos para España, y este reinado de Juan Carlos Borbón y Borbón, doble borbón para doble desgracia de España. Señor Juan Carlos, vayase. Dimita como político y si le queda algo de rey por el bien de España. Que una nueva república, sino endereza el desaguisado, por lo menos salve los muebles.
En Juan Carlos creímos que teníamos un valor seguro, pero ha resultado una subprime, dados los resultados y la deriva, digo naufragio de la nación.
Lo último, Canarias, las otrora Islas Afortunadas, donde no hay lengua vernácula oprimida por los odiosos españoles, al contrario siempre favorecidas por la Península, como puerta de América antaño y último eslabón de un pasado que algunos dijeron esplendoroso, cogerán el camino que es la tónica nacional y se apuntan al separatismo y el secesionismo. Ya es el colmo, tanto mas porque Canarias lo tiene mas fácil para conseguir la indepedencia que Cataluña o el País Vascos.Canarias, esta en África,detalle clave, tiene de entrada todo el apoyo de OEA y de la ONU. A ver como la legalista España se va oponer a la legislación internacional. En cuanto caiga Canarias, el tema Ceuta y Melilla esta perdido y desde luego, Euskadi y Cataluña que son de facto independientes dirán adiós a la ruinosa España.
Creíamos, que el Rey era el apoyo y base para una España unida, si otra cosa no, por la corona. Pero que equivocados estábamos, en este caso no es que el rey estuviera desnudo, es que debajo del flamante uniforme escondía una llaga purulenta, un cáncer incurable.Tal vez no podía ser de otra manera, las repúblicas en España siempre ha derivado a la descomposición territorial...pero siempre nos quedará la duda de si una república tras el trauma nacional de la guerra civil y el franquismo no hubiera derivado hacía una forma jacobina, como Francia.
El rey quemó su último cartucho el 23-F, se dijo que él estuvo detrás, si minimamente intuyó como iba acabar España 25 años después es lo más probable. Aquello fracasó, tal vez Juan Carlos se resignó, tal vez pensó que la cosa se enderezaría sola que habría otras oportunidades. No ha sido así.
Según los libros de historia, todos los borbones han sido nefastos para España, y este reinado de Juan Carlos Borbón y Borbón, doble borbón para doble desgracia de España. Señor Juan Carlos, vayase. Dimita como político y si le queda algo de rey por el bien de España. Que una nueva república, sino endereza el desaguisado, por lo menos salve los muebles.
Que el Rey estuvo detrás del 23F es algo como lo de la teoría de la conspiración o que Zapatero es el máximo culpable de los males que asolan Spain. Puestos a decir, la gente dice muchas cosas; también largaron por ahí que Miguel Bosé tenía el sida o que los extraterrestres abducen a tías para follárselas. Y puestos a decir, ahora dicen que no hay cambio climático que valga.
ResponderEliminarLas cosas no son tan liosas, Comandante, las lían los de siempre. A mí, la verdad, me da un poco de pena verles a ustedes dos enfrentados, a todo un Rey de España y olé y a un flamante comandante de la astronáutica universal, dos glorias nacionales.
Usted sabe, admirado comandante, que ni el Rey va a dimitir, en todo caso abdicaría dando paso a su hijo,si se siente pachucho, ni va a haber una tercera república, ni Ibarretxe se va a salir con la suya, ni Boris Izaguirre se va a hacer heterosexual.
Grite conmigo: "¡Viva el Gran King!" y sonría.
No sé yo si esto lo arreglaría otro político rodeado de miles de consejeros elegidos a dedo. El escrutinio democrático ya ha desmostrado que no es la panacea precisamente.
ResponderEliminar¿Entonces qué? Pues vaya usted a saber, yo sólo pasaba por aquí a saludarle.
Un abrazo.
¿Te parece que el peso de todo tanto lo bueno como lo malo, puede caer sobre las espaldas de una sola persona, por más rey que sea? ¿Sólo hay un responsable?
ResponderEliminarPerdonáme jesús, estoy opinando de atrevida sobre un país que no es el mío, pero no me parece justo que se le cargue todo a uno solo.
Bss. Nos vemos.
A mi tambien me gusto mucho aquella pelicula de King Kong. Un amor sincero como pocos. Un tanto peludo el prota, pero majo... Seguro que por eso los putos imperialistas se lo cargaron.
ResponderEliminarUna pena. Ya no se hacen pelis como aquella.
¡Mira que llore cuando lo abatieron!